Enero 2017

Mucho tiempo sin escribir… Como veo que no encuentro el momento y no quiero olvidar lo que voy leyendo, voy a intentar colgar al menos las lecturas de cada mes. Así que, sin más dilación, empiezo con enero 😉

Te dejé irClare Mackintosh – Hay un accidente, un coche atropella a un niño y se da a la fuga. Una mujer que ha perdido a su hijo se va a un pueblo de Gales. Su dolor es tan grande que no quiere relacionarse con nadie. Se siente culpable, cree que los demás la culparán si saben lo sucedido. En la ciudad un policía tenaz investiga el asunto, descuida a su familia a la que quiere, está a punto de tener una aventura con su ayudante… Aparece un perro, un veterinario. Todo se complica. Me gustó mucho salvo por un detalle final que me parece excesivo. Pero no pude parar de leerla.

La modista de Dover StreetMary Chamberlain Una joven costurera un poco locuela se va con su novio de Londres a Francia justo cuando estalla la Segunda Guerra Mundial. Sufre innumerables desventuras, comenzando por el abandono del novio y continuando por campos de concentración, hasta que consigue volver a Londres al final de la guerra y decide hacerse chica de compañía a la vez que estraperlista. Reencontrará al novio antiguo. Entretenida pero no me gustó mucho.

La isla de AliceDaniel Sánchez Arévalo Viuda repentina se muda a una isla de Cape Cod intentando descubrir por qué su marido no le decía la verdad de a donde iba cuando hacía viajes de trabajo. Un poco enloquecida pero muy entretenida, escrita con bastante humor aunque trata temas más profundos de lo que podría parecer. El autor es director de cine y se nota,podría ser un guión.

Diamante azulCare Santos. Una saga familiar catalana desde mediados del XIX, con saltos adelante y atrás. Me costó mucho situarme en los personajes. El diamante azul es un pájaro mecánico. Personajes malvados, otros débiles y algunos muy muy buenos. Entretenida pero sin más, no me acaba de enganchar esta autora.

Las dos orillasAlejandro Palomas Un cuento con ilustraciones. Un perro ya fallecido mantiene una charla con el actual perro de su antigua persona para explicarle cómo puede ayudarlos a los dos a superar la separación. Es precioso. Los mismos personajes de Una madre.

Una madreAlejandro Palomas. Una nochevieja de una familia en casa de la madre divorciada. Tres hijos adultos, la pareja de una de las dos hijas, el hermano de la madre. El narrador, Fer, nos irá contando cómo llegaron hasta ahí mientras va desgranando esa noche. A ratos hilarante y otras veces muy emotivo, se pone un nudo en la garganta. También precioso. Por cierto, me enganché a Alejandro Palomas.

Un hijoAlejandro Palomas. Guille tiene 9 años. Se ha cambiado de colegio. Su padre está en paro y su madre es azafata, vive en Dubai hace meses, no puede hablar nunca con él. Su única amiga es una niña paquistaní también recién llegada al colegio. Su gran obsesión, Mary Poppins. Su padre teme, sin decirlo en ningún momento, que su hijo sea gay. La maestra ve algo extraño en el niño. La orientadora, con muchísima delicadeza, descubrirá lo que de verdad sucede, y afortunadamente logrará ayudar a Guille y a su padre.

La voz dormida Dulce Chacón. Tristísimo y precioso. Mujeres en la cárcel de las Ventas al final de la Guerra Civil. La guerrilla, la cárcel, el PC, la bondad y la maldad, la injusticia, el dolor. De lectura obligada.

Mujer de barroJoyce Carol Oates. La empecé por casualidad y luego me fastidió dejarla porque leí que era una autora muy reconocida aunque me costó leerla y me parece excesivamente larga. Me gustaron más los capítulos que dedica a recordar el pasado que los del presente y el final me resultó completamente sorprendente y, oye…, me gustó.

Falcó Arturo Pérez Reverte – A pesar del regusto despectivo que yo le suelo encontrar casi siempre en las descripciones femeninas y de que el personaje masculino es, como siempre, un tío que está de vuelta de todo, es una de las novelas que más me han gustado de este autor, de las que más redonda me parece. Notita curiosa: ¿Cómo es posible que alguien esté hecho polvo tras recibir una paliza y no haber dormido nada, y el beber alcohol y fumar cigarros lo espabile y sea justo lo que necesita para sentirse bien, despejado y con los sentidos al cien por cien?

Novelas negras

He leído dos novelas negras y tengo entre manos la tercera. Las dos que ya he acabado me gustaron muchísimo las dos, no me voy a andar con medias tintas. Seguramente es mejorable la calidad literaria en cualquiera de ellas, posiblemente más en la segunda, pero tanto una como otra son novelas que no puedes soltar hasta que terminas de leerlas, no son en absoluto previsibles (sobre todo la segunda) y me entretuvieron muy gratamente, así que las recomiendo encarecidamente. El silencio de la ciudad blanca, de Eva García Sáenz de Urturi transcurre en la ciudad de Vitoria y la acción fundamental se desarrolla entre julio y agosto del 2016 aunque fue publicado en abril de este mismo año.  Está contado en primera persona por Unai, el inspector encargado del caso, que empieza ya diciéndonos que la ciudad está conmocionada porque el asesino que estaba aterrorizando a la ciudad le disparó un tiro en la cabeza en el momento en el que resolvía el caso. Irá dándonos más datos poco a poco, pero casi hasta el final no sabremos si el narrador está vivo, muerto o en estado catatónico… En la ciudad se han producido unos asesinatos rituales que continúan una saga comenzada 20 años atrás y que impactaron a Unai (el Kraken) cuando era un adolescente que luego se convertiría en policía. El acusado de los crímenes se encuentra en la cárcel desde entonces, a punto de salir en su primer permiso penitenciario; era un personaje muy relevante de la ciudad, un exitoso y brillante arqueólogo al que detuvo su propio gemelo, que en ese momento era inspector de policía ¿Ha inducido los crímenes utilizando las redes sociales? ¿Cumple una condena injusta?. Unai ha estado desde siempre obsesionado con esta historia… ahora tendrá la posibilidad de resolverla.

Me llamo Roberto, de Reyes Martínez es la obra de este mes del club de lectura del campus. Es una autora madrileña afincada en Gijón hace 10 años, y ella misma nos ha prestado un montón de ejemplares. Es otra de esas novelas que no puedes parar de leer, y eso no solo me ha pasado a mi, prácticamente es lo que cuentan todos los lectores del club que la han cogido 🙂 La protagonista es una trabajadora social que en pocas horas debe hacerse cargo de cuatro niños protagonistas de dos casos escalofriantes: ha habido dos asesinatos por violencia de género y en cada uno de ellos se encuentran los hijos de la víctima que en ambos casos son un niño de 7 años y una niña de 2, y en los dos el niño repite la misma frase variando solo su nombre de pila: ‘Me llamo Roberto (o Hugo), tengo 7 años y mi madre está muerta’. La trama se irá complicando con la aparición de una psicóloga infantil que no cumple su función con la escrupulosidad exigida, dos policías guapetones y majetes, casas de acogida, macarrillas marginales y asesinos sueltos… Es una escritora local que debería tener proyección nacional, se lo merece.

Entre medias releí una vez más Historia de una maestra de Josefina Aldecoa porque  era la lectura del verano del club y la semana pasada tuvimos la reunión junto con un visionado del documental Las maestras republicanas, producio por FETE-UGT, que me pareció super interesante (y la reunión que tuvimos posteriormente también, por supuesto).

Ahora estoy con La puerta pintada, de Carlos Aurensanz. Empecé leyendo hace tiempo el primero de su trilogía de Banu Qasi y se me hizo un pelín pesado así que no lo terminé. Esta otra novela en cambio, me está resultando entretenida pero llevo poco leído y por lo que he ojeado en algún blog tiene una estructura sorprendente así que prefiero esperar a acabar para juzgarla. Está ambientada en Puerto Real, nombre ficticio de Tudela, a la que yo tengo un cariño especial y tendrá una próxima entrada 😉

Hombres buenos

No he leído todas la obra de Pérez Reverte, pero de las novelas que he leído, esta es de las que tienen un final que no me desilusiona: no me parece, como en otrasm que tenga que terminar ya y no sepa muy bien cómo hacerlo… A finales del siglo XVIII, unos pocos años antes de la Revolución Francesa, dos académicos de la Real Academia Española de la Lengua recibieron el encargo de traer para la entidad los 28 tomos de la primera edición de L’Encyclopedie, que se encontraba entre los libros prohibidos por la Inquisición. Eran el bibliotecario de la Academia y un brigadier, un antiguo marino al que todos llamaban El Almirante. Su viaje está lleno de aventuras, no solo porque en París conocerán a gente tan interesante como DÀlambert o Laclos (autor de Las amistades peligrosas) y visitarán cafés tan interesantes como el Procope (el más antiguo que aún se conserva abierto), si no porque otro par de académicos, por diferentes razones se han aliado para contratar a un rufián que les impida llevar su cometido a buen puerto. Es cierto que en la Academia existe la primera edición de la Enciclopedia y es cierto que existieron los académicos protagonistas del relato; sobre esto fabula el autor y creo que consigue una novela interesante y entretenida, a pesar de las muchas disquisiciones filosóficas que la pueblan que podrían haberla hecho pesada. A medida que la novela va avanzando el autor va narrando el proceso que ha seguido para construirla, los viajes que a su vez ha realizado para conseguir la verosimilitud histórica, sus charlas con personajes reales, su buceo por librerías a la caza de mapas de la época… Hay ironía cuando habla de Francisco Rico, desde que cuenta que él mismo lleva años amenazando con escribir una novela negra en la que Rico sea asesinado y cuenta con numerosos académicos voluntarios para aparecer como asesino, hasta que narra su charla con él para asesorarse sobre el XVIII. Busqué como loca los cuadros en los que aparece Margot Dancenis hasta que caí en la cuenta de que no es un personaje real, sino un trasunto de Teresa Cabarrús; y tampoco el abate Bringas existió, está inspirado en el abate Marchena. Me gustó la novela, me parece que retrata muy bien la Ilustración, esa época que desgraciadamente nunca llegó a triunfar realmente en España y, aunque muchas veces discrepo sobre los artículos de opinión de Pérez Reverte, sigo pensando, como siempre, que es un grandísimo escritor.

No soy capaz de acabar un ensayo pequeñísimo, Frida Kahlo: una mirada crítica, de Teresa del Conde. No llega a 100 páginas y se me está haciendo tan pesado que empiezo a pensar que voy a acabar por devolverlo a la biblioteca sin terminar 😦

Manual para mujeres de la limpieza

Son una serie de historias cortas de Lucía Berlín, que parece estar convirtiéndose en una autora de culto a tenor de las recomendaciones que he leído y oído y también por la cantidad de días que tuve que esperar por el libro en la biblioteca. Me gustó, por supuesto, pero me costó muchísimo leerlo a pesar de lo bien escrito que está y de las imágenes tan alucinantes que crea. Muchas de las historias gravitan sobre los mismos temas, que en realidad son siempre biográficos. Habla de madre y abuelo alcohólicos, de abuelo dentista egocéntrico, agresivo y que a menudo intenta propasarse con una niña con toqueteos sexuales ante la indiferente mirada de la abuela, centrada en leer la Biblia. Habla mucho de la hermana pequeña reencontrada y enferma de cáncer, de Alburquerque, de Nuevo Méjico, de Ciudad de Méjico. Las y los protagonistas son muchas veces alcoholicos, a veces en la fase más dura de la adicción, otras muchas veces rehabilitados… Cuando las protagonistas son niñas sufren no solo en casa sino también en el colegio, no son aceptadas por sus compañeras ni por las profesoras, sus gestos son siempre malinterpretados… En el caso de que la protagonista sea una adulta o bien es una enfermera que cuenta diferentes situaciones vividas en el trabajo o es una mujer de la limpieza que también sufre soledad y limpia casas de gente sola e infeliz, o es una profesora de español en Estados Unidos… Es siempre un mundo duro, despiadado, con pocas esperanzas. Por eso me ha costado tanto leerlo, pero de verdad que se merece toda la fama que está adquiriendo.

Después leí La huella del hereje de Susana Fortes, que es una novela negra ambientada en Santiago de Compostela. Un comisario solitario se ve inmerso en el caso de un asesinato en la catedral de una estudiante de 20 años. Por su cuenta y riesgo emprenderán una investigación paralela dos periodistas peculiares: Villamil, un peculiar periodista con corbatas imposibles y muchos años de trabajo a sus espaldas y Lucía Márquez, una recién licenciada que tiene su pasado que exorcizar. Mientras desentrañan el crimen descubren fanáticos pro y anti priscilianistas, una empresa de fertilizantes que realiza vertidos contaminantes… Es entretenida y corta, no está mal.

Trece sobres azules

Como la anterior, es una obra localizada al tún tún a través del catálogo de eBiblio, y resulta que se trata de una novela para adolescentes escrita por Maureen Johnson. Para lo que es, no está mal, incluso llega a tratar con cierta valentía aunque de refilón temas como el aborto, el sexo o la ingesta de alcohol entre los jóvenes. Se trata de un viaje inciático de la protagonista, Ginny (Virginia), una joven norteamericana de 17 años que a la muerte de su tía, una pintora bohemia y estrafalaria, recibe 13 sobres que debe ir abriendo de forma paulatina tras ir superando las diferentes pruebas que su tía le propone en cada uno. Debe coger un avión rumbo a Londres tan solo con lo que cabe en una mochila, sin móvil, sin guía de viaje, absteniéndose de contactar con nadie en Estados Unidos durante el tiempo que esté en Europa… tan solo con una dirección y el encargo de abrir en ella la siguiente carta. Así, abriendo sobres, visitará Escocia, París, Italia, Holanda, Dinamarca y Grecia conociendo por el camino a personajes de lo más variopinto. Está escrita con un estilo directo y muy sencillo, a veces parece que la descripción está dirigida a un niño… pero. insisto, para lo que es y solo para eso, no está mal.

La corredora

Una novela de la canadiense Carrie Snyder que encontré por casualidad mirando el catálogo de la biblioteca, y resulta que me ha gustado. Cuenta la vida de una atleta olímpica canadiense ficticia, Aganetha Smart, ganadora de los 800 metros en las Olimpiadas de Ámsterdam de 1928, primeras en las que las mujeres pudieron participar en atletismo. Aggie tiene 104 años y vive en una residencia de ancianos, es la última superviviente de su larga familia cuando recibe la inesperada visita de una pareja de jóvenes a los que no conoce. Es la disculpa para que Aggie recuerde su vida, con saltos adelante y atrás desde su infancia en la granja de su numerosa familia, hasta los últimos años, pasando así por acontecimientos importantes del siglo XX como las dos guerras mundiales, la gripe española, la pobreza, los prejuicios o la evolución de la participación femenina en las olimpiadas. Los saltos están fuera de toda línea temporal, como correspondería a una mujer con sus recuerdos algo difuminados en la neblina de cierta demencia. Es un libro de algo menos de 250 páginas, que de forma muy sencilla reivindica una parte de la lucha feminista del siglo pasado: el conseguir que las mujeres pudieran ser consideradas unas deportistas con el mismo derecho a luchar por el reconocimiento que alcanzan los varones en cualquier disciplina. Pero de verdad que la novela permite además pasar un rato agradable leyéndola.

Folletines de fin de verano

Primero leí El imperio eres tu, de Javier Moro. Mediante la biografía novelada de Pedro de Braganza recrea de forma aceptablemente amena la época de la independencia de Brasil, país que curiosamente tuvo un rey y dos emperadores;  más curioso aún si cabe, que fuera el emperador Pedro I quien proclamó la independencia de Brasil respecto a Portugal, donde no solo regía su padre si no que él era el príncipe heredero de la corona. La obra se detiene en la personalidad de Pedro, un hombre contradictorio, mujeriego, enamoradizo, valiente, autoritario y a la vez constitucionalista. Se trata por supuesto de una novela, pero aún así mantiene cierta fidelidad histórica, hace alusión a cartas de Leopoldina, la primera esposa de Pedro y también a cartas dirigidas por Pedro tanto a sus diversas amantes como a su hijo Pedro II. Sin que me haya vuelto loca leyéndolo, no está mal, aunque se me hizo un poco largo.

Acabo de terminar La sonata del silencio de Paloma Sánchez Garnica. Describe una España opresiva, completamente gris y rijosa, en la que las mujeres son unos meros objetos al servicio de los hombres, que en la novela son en su mayoría unos egoístas desaprensivos. Por desgracia, el papel de la mujer que describe es bien real, a pesar de que la novela no deja de ser un folletín y ni siquiera consigue que yo al menos haya empatizado con la protagonista absoluta, Marta Ribas. Se trata de una mujer guapísima, ¿cómo no?, cultísima, preparadísima, de un estrato social elevadísimo… hasta que se casa enamoradísima con un tío que no la satisface bajo ningún aspecto, que le lleva 12 largos años y con el que acabará por llevar una existencia desgraciadísima (para continuar con el superlativo). Antonio, el marido, es un perdedor nato desde el primer momento, pero mucho más desde que decide cargar absurdamente con la culpa de la muerte del amante de su mejor amigo, con el supuesto propósito de purgar un pecado suyo anterior, con el que a su vez había querido cobrar una deuda que le debían el mejor amigo y su adorada esposa Marta… Marta por su parte está todo el rato lamentando haber perdido el estatus al que pertenecía (echa de menos su piano, sus vestidos caros, la peluquería…), aguanta en carne propia los insultos, las absurdas imposiciones y hasta las bofetadas del marido, pero lejos de quedarse en ello, ignora de una forma completa las necesidades de su propia hija casi hasta el momento final, permitiendo que con ella y su felicidad se mercadee para sacar a la familia del agujero económico y social en el que han caído. El tema es profundamente interesante y nos recuerda a los tratados por el mejor Cela de La colmena: nos pincela a los personajes que viven en la misma escalera de un inmueble situado en la plaza del Ángel de Madrid en los años de posguerra inmediatamente posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial con sus cotilleos, la generosidad de algunos, la maldad de otros, la hipocresía de casi todos…. Lástima que lo enfoque desde un punto de vista superficial y casi exclusivamente sentimental. Las mejores páginas para mi gusto son en las que describe a doña Celia, la propietaria de una casa de citas ‘muy decente’, que se dedica a desgranar rosarios mientras las habitaciones de su piso están ocupadas por los clientes con sus parejas. La novela no está mal, pero tiene demasiado de folletín para mi gusto, de poca profundidad en los personajes a pesar de las muchas páginas y de un uso excesivo de cultismos en la narración que no me parece que la beneficien en nada. En breve se estrenará una serie de televisión, veremos.